Homenaje a Velia Calvimontes Salinas

Homenaje a Velia Calvimontes Salinas

17 Noviembre, 2025

 Velia Calvimontes

(1935)

Por Isabel Mesa Gisbert

Biografía

Velia Calvimontes nació en Cochabamba en 1935. Estudió idiomas en la Normal Superior "Simón Bolívar" de La Paz. Entre 1994 y 1999 colaboró con la preparación de material didáctico para la prueba APRENDA, junto a la institución Harcourt Brace Educational Measurement, (San Antonio, Texas), aportando con 26 trabajos de su autoría. Ha sido presidenta por varias gestiones del Comité de Literatura Infantil y Juvenil de Cochabamba, del Comité Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, y miembro de la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Cochabamba.


Ha sido ganadora de varios premios literarios. Entre 1977 y 1980 ganó con sus escritos para adultos dos veces el premio de cuento “Jorge Luis Borges” y una vez el de poesía “Alfonsina Storni” (Argentina). En 1982 obtuvo una Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Literatura Infantil convocado por el Centro Pedagógico y Cultural Portales de Cochabamba con el cuento Una flor en la ventana. En 1987, uno de sus trabajos fue galardonado en el concurso nacional de adaptación de leyendas a literatura infantil por el Centro Pedagógico Cultural Portales. En 1990, su libro Abre la tapa… y destapa un cuento, obtuvo el Premio Nacional de Cuento Infantil Ilustrado otorgado por la Alcaldía Municipal de Cochabamba. En 1994 el Ministerio de Educación, por medio de la Reforma Educativa, premió siete libros suyos editándolos para las bibliotecas de aula del país. El 2008 formó parte de los 25 ganadores del VI Concurso “XXVII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga” en Bilbao-España. El 2014 se le otorgó el Premio Nacional  “Hugo Molina Viaña” a su trayectoria en literatura infantil.

Trayectoria literaria

Sin duda alguna, Velia Calvimontes es la escritora más prolífica de la literatura infantil boliviana, por eso, en la década de los 90, fue reconocida como la autora con el mayor número de libros infantiles y juveniles publicados[1] en distintos géneros: cuento, poesía, novela y otros.

A mediados de la década de los 90, Velia Calvimontes crea un personaje singular que denomina “Babirusa”, quien con los años se convierte en el símbolo de su literatura. Desde entonces la mayoría de sus títulos llevan el nombre de Babirusa. La única referencia a este personaje se encuentra en la contratapa del libro En la piel morena de Babirusa (1995), en la que la autora escribe:

 

“Babirusa es una niña que posee la varita mágica de su pensamiento con la que se transporta a las dimensiones más fantásticas, vive toda clase de aventuras y situaciones. Parte de ellas se las comunica en estas páginas”[2].

 

 

4. Cuentística

 

De todos los géneros literarios, el más explotado por Velia Calvimontes es, sin duda, el cuento. Su producción literaria es tan amplia que sería imposible analizarla en su totalidad; así que se destacarán únicamente los textos. más importantes.

El año 1988, la autora escribe su primera obra infantil: Rinconcuentos. Se trata de un libro de cinco cuentos que tiene un valor adicional, pues es ella misma quien ilustra el libro con imágenes en dos colores. Sin embargo, el primer cuento infantil que publica, “El uniforme”, data de 1975 y se encuentra dentro del primer libro de la autora, Y el mundo sigue girando, que no es precisamente de literatura infantil. Es un cuento de protesta social en el que a Willy, hijo de la vendedora de refrescos en La Cancha de Cochabamba, el colegio le exige desfilar con terno azul. La madre no tiene los recursos para comprarle uno, así que habla con el director de la escuela quien le propone que el muchacho use un pantalón azul y una camisa blanca. Celestina vende sus aretes de perla para comprar el pantalón y la camisa, y va orgullosa a ver el desfile. Lo que ella no sabe es que el director y los profesores deciden que los tres alumnos sin saco desentonan con el grupo y los despachan a su casa.

Muchos años después de este primer cuento infantil, en la década (1988-1998), Velia Calvimontes publica ocho libros que contienen un total de 45 cuentos. Las historias de esta primera época son de corte tradicional y muy regionales; todas ambientadas en la ciudad de Cochabamba o en sus alrededores, y aquellas que tienen protagonistas niños, giran alrededor del colegio y de los juegos propios de esa edad. También están los cuentos sobre los animales del campo y otros con seres mágicos. Algunos de sus primeros cuentos tienen todavía los roles del hombre y la mujer muy marcados, mientras que en otros introduce poco a poco cambios en la mentalidad conservadora y machista, virtud que se nota en una escritora que vive el cambio y se actualiza.

Abre la tapa y… destapa un cuento (1991)

En la piel morena de Babirusa (1995)

Abejita Perecita (1996)

Cuentos de los duendes de la luna (1996)

Los mejores cuentos de la década de los 90 tienen como protagonistas a niños de origen indígena y se contextualizan en el área rural cochabambina. A través de estas historias la autora da a conocer las tradiciones y costumbres de la gente del lugar como en el caso de “Arcoiris”, en el que una chiquilla de 11 años, de nombre Ppuyu, aprende de su madre el arte del tejido. Sin embargo, no entiende por qué las lanas que utilizan en su pueblo son de colores tan apagados y tristes como el negro, el gris o el café. Un día, le pide al arcoiris que le regale sus colores, entonces escucha una voz que le explica cómo teñir sus lanas. Ppuyu hace todo lo que le indica la voz y perfecciona el tejido de su pueblo.

Wallunk’a es un cuento que rescata una tradición de algunas comunidades cochabambinas de fines de noviembre, el día de San Andrés. En esta fiesta las jóvenes, solteras o casadas, se mecen en un columpio gigante ubicado en los cruces de los caminos con la idea de atrapar con los pies flores de las cestas que se cuelgan con ese fin. En la historia de Calvimontes, es una niña la que ahorra dinero y compra su propia cuerda para armar un columpio, pero un tío se la pide prestada. El tío nunca devuelve la cuerda y la familia se opone a que Wallunk’a vaya a pedírsela porque “el tío es hombre y así no más son las cosas”; sería una falta de respeto pedírsela de vuelta. Pero a Wallunk’a le ha costado mucho comprar la cuerda así que se arma de valor y la consigue de vuelta. De esa manera, Calvimontes envía un mensaje implícito a los niños sobre aquellas posturas incorrectas de la sociedad que avalan el machismo.

La muerte y el tema de la adopción son propuestas nuevas de las autoras de esta época. Velia Calvimontes toca estos temas en “Mariposa de circo” y “En busca de amor”.

Las historias de animales han sido el recurso más utilizado en la literatura infantil de esta etapa. Rescatamos dos cuentos de la autora. “El sapito albino” es discriminado por todos, pues nace sin color, y cuando conoce a una sapita de la que se enamora, intenta por distintos medios oscurecer el color de su piel; pero todo es en vano. Un día salva a la sapita de ser comida por una víbora y, finalmente, se quedan juntos. El más famoso de los cuentos de animales de la autora es Abejita Perecita, una abeja que no trae la cantidad de ración de néctar que debe. Sin embargo, la reina se entera de que todos los animales del bosque la conocen y quieren porque los visita y ayuda con sus problemas permanentemente, por lo que la soberana la premia.

Finalmente, están los cuentos impregnados de magia y fantasía en los que objetos y seres fantásticos cobran vida para interactuar con los niños que creen en ellos.

En “Las tijeras encantadas”, un par de tijeras cobran vida y son recogidas por un niño que al llegar a casa empieza a cortar todo lo que encuentra. La madre se deshace de ellas. Luego las recoge un sastre, pero como está dedicado al alcohol no entrega los encargos a tiempo. Las tijeras abandonan el lugar y son recogidas por unas niñas cuya madre es costurera. Las tijeras mejoran la calidad de vida de esta familia. “El hada de luz” es la historia de un rey que no quiere exponer a su hija al mundo real, por eso la encierra en su castillo con todos los juegos y cosas posibles para que viva feliz. Un día, el hada de luz le dice a la princesita que ella necesita ver el sol, conocer la naturaleza y leer libros. El hada la saca todas las noches para conocer el mundo. Cuando la princesa le cuenta a su padre la verdad, el rey ordena abrir el palacio de par en par.

En la década siguiente (2000-2009) la producción de Velia Calvimontes va en aumento. Publica 14 libros que contienen 63 cuentos. Si bien la autora todavía mantiene historias centradas en su localidad, en esta etapa sitúa algunas de ellas en otros países, sobre todo en el Oriente. Es interesante el cambio de protagonistas que tienen sus historias, pues los cuentos destacados de este momento se centran en los seres mágicos: brujas duendes, ángeles y demonios; pero también, con mucha fuerza está el tema de la muerte.

 

Babirusa montada en la escoba de una brujita (2002)

Babirusa En Nolocreas y Otros Cuentos (2004)

Babirusa y tres tristes (2004)

Babirusa, La Babel de letras y otros cuentos (2007)

El niño de la pérgola (2007)

Entre las mejores historias de seres mágicos está “La brujita Brusibú”, que no quiere ser bruja y mucho menos fea, entonces abandona el mundo de las brujas y decide seguir el camino del bien ayudando a los demás. Y a medida que ella hace más acciones, se va transformando y embelleciendo.

Sin duda alguna, “Brujisbrujllajta” es el mejor de los cuentos de Babirusa, la Babel de Letras y otros cuentos por las descripciones detalladas de lugares y objetos, el humor con el que está escrito, las estrategias utilizadas por los personajes para lograr sus fines, y los escenarios impregnados de magia y absurdo. Este cuento traslada al lector a una república pequeña de ciento un habitantes, todos dedicados a profesiones siniestras y mágicas de brujas, magos, hechiceros y duendes. Ante la muerte de la bruja Brisdenburga, hereda la casa su sobrina Ulcerina; sin embargo, en el elegante barrio donde yace la mansión el vecino de Ulcerina no es de los mejores, así que ella tiene que ponerlo en su lugar.

Cuentos con un toque de fantasía son “La Babel de las letras” y “Las sandalias”. Basado en la histórica biblioteca de Alejandría, el primer cuento permite al niño imaginar el segundo incendio de esta biblioteca, las llamas consumiendo rápidamente los manuscritos de la época y, como consecuencia, el desbande de letras que caen de los escritos y que huyen despavoridas sin rumbo fijo.

La muerte es un tema que también está presente en los cuentos de esta segunda década. Dos de ellos, están en el libro Babirusa y tres tristes, cuyos protagonistas son niños que mueren por alguna enfermedad o en defensa de algo en lo que creen fehacientemente. Verdiflor y los cinco es la historia de una niña que debe hacerse cargo de sus cinco hermanos ante la muerte de su madre.

Uno de los cuentos de misterio mejor logrados de la autora es El niño de la Pérgola. Es un cuento que extrañamente sale del ámbito infantil en el que trabaja Calvimontes para ingresar al campo juvenil en el que ha incurrido pocas veces. La temática que propone no es usual en la literatura juvenil boliviana que siempre ha tenido un tinte conservador: aborto, muerte y locura mental. El padre de Ricardo decide abrir un nuevo negocio en la capital y vender todo lo que tiene en Cochabamba. Entre sus bienes le queda una hacienda en las afueras adonde se dirige con su esposa y sus tres hijos para ofrecerla en venta. Ricardo, el protagonista de trece años, que es el mismo narrador de la historia, elige una habitación que queda frente a una pérgola. Durante la noche, escucha lamentos y gritos que le hacen sentir miedo, pero al mismo tiempo curiosidad.

Es un cuento ambientado a fines del siglo XIX o principios del XX que refleja aquellas historias que se contaban al atardecer sobre almas y aparecidos tan típicas de las haciendas en la zona rural. Se muestra, sobre todo, la vida de los afincados, aquellas empleadas que se mantienen por años con las familias y que son tan fieles a sus patrones en toda circunstancia.

Babirusa, Ángel, Diablejo y otros… (2008)

Babirusa con Ángel, Diablejo y el rapto de la sabina (2009)

El año 2008, Velia comienza una saga de cuentos cuyos protagonistas son un Ángel, Diablejo y en alguna ocasión Drácula. Son cuentos divertidos en los que el bueno es muy bueno y el malo de lo peor. Los dos mejores cuentos de esta colección son: “Ángel, Diablejo y el rapto de la Sabina” y “Ángel, Diablejo y la campana”. En el primero, Diablejo se da cuenta que un granjero tiene una gallina que pone huevos de oro, así que decide robarla. Ángel crea una imitación de Sabina, toma la gallina verdadera y se la lleva a una viuda que no puede cumplir con el alquiler de la casa. Le deja la gallina bajo dos condiciones: guardar el secreto de los huevos de oro y conservar la gallina durante cuatro meses para luego pasarla a otra persona necesitada.

 

Buenos días, Isabel (2011)

La maldición de Silfor y la pluma mágica.  (2013)

Son contemporáneos dos cuentos largos de la autora que no podemos dejar de nombrar: Buenos días Isabel y La maldición de Silfor y la pluma mágica. El primero es la historia de superación de Isabel, una niña del campo que ayuda a los agricultores a lavar sus verduras y ponerlas en amarros para llevarlas al mercado. Roberto, el primo de su madre, dirige una pequeña empresa de bordadores y se lleva a La Paz a Isabel para que lo ayude. Roberto le paga los estudios de ingeniería comercial y la integra a su empresa.

 

No es muy común encontrar en nuestra literatura cuentos de hadas, y La maldición de la pluma de Silfor es precisamente uno de ellos. En el prólogo de este libro, la autora nos dice que este cuento está inspirado en “Los zapatos de fierro” del autor mexicano Emilio Carballido que ella había leído de chica. La historia trata de Silfor, un duende maligno que echa una maldición sobre la princesa Galadriel: “Cuando tu hija se case, antes del mes tendrá un problema con su consorte y ella desparecerá del reino para siempre”. Los reyes buscan al hada madrina de la princesa para salvarla de la maldición y el hada les regala un collar que no debía sacárselo nunca.

 

 

 

Poesía

La ronda de los niños (1991)

Gotas de rocío (1995)

Palabras con fragancia (1995)

Babirusa y sus versos de algodón (1998)

En la década de los 90, Velia Calvimontes escribe la mayoría de sus libros de poesía que dedica a los niños más pequeños. Los protagonistas de sus poemas son los mismos niños, los animales de su entorno y aquellos objetos y juguetes conocidos por ellos.

La ronda de los niños (1991), por ejemplo, es un poema en prosa que se inicia con la pregunta ¿De qué color son los niños del mundo? La autora da la respuesta a través de poemas que hablan de la raza blanca, amarilla, morena y negra. Es un libro con rima consonante y un ritmo que le da gran musicalidad.

 

Juguemos a la ronda,

la ronda de los niños,

¿De qué color son los niños,

los niños de todo el mundo?

 

A los niños de piel negra

la noche los besó enamorada,

regalándoles por ojos

dos estrellas de alborada.

 

Perlas menudas y airosas

sonrieron en la boca rosa,

y se esparció un olor a miel

en el embrujo de su piel [3].

 

Gotas de rocío (1995) es un libro de poemas breves, de una sola estrofa, cuyo tema son los animales más conocidos por los niños. Palabras de fragancias (1995) juega con las palabras y crea más bien poemas que bien pueden entrar en el concepto de jitanjáforas, pues tienen un contenido más lúdico que racional porque son juegos sin sentido que tienen gracia.

Tengo una luna

De tuna,

Tengo una tuna

De uva,

Tengo una uva

De sol,

Tengo un sol

De ta-te-ti,

Tengo y no tengo

Y te tengo a ti.[4]

 

Este libro también tiene poemas breves así como aquellos concatenados en los que la última palabra del verso se convierte en la segunda del siguiente, haciendo que la repetición de palabras le dé un ritmo especial a la poesía:

Sobre el viento la nube,

sobre la nube un armiño,

sobre el armiño una luz,

sobre la luz va mi niño[5].

 

Babirusa y sus versos de algodón (1998), tiene poemas más largos y complejos que están destinado a niños en edad escolar y cuyos temas son diversos.

Novelística

El palito mágico (1996)

En busca de hogar (2004)

Las nueve noches y un día (2007)

La novela no es un género al que Velia Calvimontes se haya dedicado realmente. Tiene tres novelas interesantes. El palito mágico, ambientada en el área rural de Cochabamba, es un relato en el que la niña protagonista de bajos recursos que es buena estudiante, excelente hija y buena amiga pasa a ser una mujer, y su vida mejora gracias a su esfuerzo.  En busca de hogar es una bonita historia de un perro huérfano que tiene distintos dueños y vive varias experiencias tanto de maltrato como de cariño y afecto. Las nueve noches y un día es una compilación de nueve cuentos que surge de la misma idea de las mil y una noches. Alvaro le pide a su madre que antes de su operación le cuente un cuento cada noche, relatos que están unidos entre sí por los mismos protagonistas que van de un cuento a otro.

Velia Calvimontes es una autora que tiene imaginación y creatividad, y así lo demuestra la cantidad de escritos que ha publicado. Es una creadora versátil que, con un lenguaje muy sencillo, está tanto en el cuento como en la novela, la poesía, los trabalenguas y hasta en las adivinanzas y diarios. Ha difundido historias de su ciudad natal y sus alrededores rescatando tradiciones y costumbres de las comunidades aledañas a Cochabamba. Y también ha rescatado la vida diaria de protagonistas indígenas que en su cotidianidad se han convertido en héroes de sus historias.

 

 

[1] VALLEJO, Gaby: Velia Calvimontes en Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil. Jaime García Padrino (Coordinador). SM. Colombia, 2010.

[2] CALVIMONTES, Velia: En la piel morena de Babirusa. Cochabamba, 1995.

[3] CALVIMONTES, Velia: La ronda de los niños. Secretaría Nacional de Educación. Edición especial para “Nuestra Biblioteca” Reforma Educativa. La Paz, 1996. Pág. 8, 9 y 10.

[4] CALVIMONTES, Velia: Palabras con fragancia. Secretaría Nacional de Educación. 2ª Edición. edición especial para “Nuestra Biblioteca” Reforma Educativa. La Paz, 1996. s/n página.

[5] Ibidem: s/n página.

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