
9 Febrero, 2026
Por Liliana De la Quintana
La enorme capacidad de César Herrera no sólo está en la literatura, pues combina armónicamente con la ilustración y con la gastronomía especializada.
El libro viviente, una vez más, nos regala una colección de cuentos y relatos de suspenso y terror, que por cierto son su especialidad.
El libro viviente nos incorpora a una ciudad de Santa Cruz antigua, de principios del siglo XX, donde se desarrollaba una vida rural, con una población que se conocía y podía saber quién no estaba presente en la cotidianidad. Por ello resulta muy extraño que personas conocidas por su sabiduría y característica de contar cuentos vayan desapareciendo sin dejar rastro.
El escenario principal es el templo de San Francisco, que nos ofrece la plataforma donde se reúnen los principales protagonistas. Dos curas que representan dos visiones y vivencias de la religión. Por un lado, el padre Esteban, de corazón duro, pensamiento y acción alejados del compromiso humanitario porque tenía otros objetivos más mundanos. También con la forma de considerar cualquier fenómeno espiritual diferente al católico, como primitivo y perteneciente a personas salvajes y parte del retraso de la civilización.
Por otro, el padre Juan de Dios, que siempre tiene abierto el corazón y las puertas de este lugar, para consolar y proteger a los que necesitan apoyo material y espiritual. Será parte del equipo de rescate de los contadores de historias y apoyará a los niños y niñas que han tenido la tarea de buscar a sus abuelos desaparecidos misteriosamente.
Remedios es la cocinera, pero su rol va más allá de la cocina. Compañera y colaboradora con los niños y niñas que llegan al Convento. Y sobre todo conocedora de la idiosincrasia del pueblo y de las respuestas a los espíritus negativos.
Bruno, el adolescente que une todas las historias. De niño abandonado en el convento pasa a ser un personaje que al inicio es tímido y asustadizo, el que enfrentará a las diversas criaturas malignas y encontrará la respuesta a las desapariciones de los contadores de historias.
El Libro viviente será un encuentro con los personajes más representativos del terror: la viudita, el carretón de la otra vida, los duendes, las brujas, el silbaco.
Estas narraciones nos permiten no solo sentir en carne propia el miedo ante la descripción tan acertada de todo el entorno que rodea a las figuras del terror. Podemos sentir los olores, los sonidos, las tinieblas, la profunda oscuridad.
César nos conduce a este mundo del miedo, donde podamos enfrentar ese sentimiento. Es una emoción que tenemos frente a lo desconocido, ante el peligro de algo sobrenatural y saber resolver con mucha creatividad en cada caso.
No es fácil enfrentarse a los duendes, pero ya sabemos que con estiercol de caballo podemos hacerlo o con una canción que les recuerde a estas criaturas, que hay chicotes para castigarlas.
Las ansias de poder de las brujas al atrapar a los contadores de historias y ser ellas las que controlen a los seres, con la complicidad del padre Esteban, que también tenía su propio camino con la acumulación de riquezas de la iglesia. Y el importante protagonismo de los niños y niñas que aunque sientan el peligro, el miedo les ayuda a aprender del entorno y conseguir las herramientas para enfrentarse a lo desconocido.
Es importante resaltar que las ilustraciones están realizadas por César y nos muestra sus personajes tal como él los concibe, logrando una unidad del texto con la ilustración.
En fin, diversas historias de terror y coraje, de miedo y de valentía, de personas mayores y de niñas y niños que nos mantienen en tensión permanente, son parte de El libro viviente que será muy recordado porque deja huella en la memoria y en el corazón.

El libro viviente. Autor e ilustrador: César Herrera. Grupo Editorial la Hoguera. Santa Cruz de la Sierra, 2025.
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