
12 Enero, 2026
Por Isabel Mesa Gisbert
Este cuento de Roswitha Grisi nos habla de los incendios que se dieron en la zona de la Chiquitania, sobre todo aquel que se produjo en 2019 y que no tuvo parangón debido a la intensidad de las llamas, su veloz propagación y el tiempo que tomó controlar la situación.
El libro se inicia con dos guardas decoradas con dibujos, que rememoran a aquellos medallones barrocos hechos en madera, típicos de la Chiquitania. En el centro de cada medallón están animales de la región como tortugas, monos, tucanes, jaguares, tatús, mariposas y puercoespines. Los medallones están puestos sobre un fondo de franjas, en colores pastel, que van desde los tonos fríos (azul y verde) hasta los cálidos (rosado, naranja, amarillo). Los primeros colores se refieren a la calma y el verdor de la Chiquitania, previos a los incendios, para luego cambiar la tonalidad hacia los colores del fuego que abrasa a la región. La única diferencia que hay entre ambas guardas es que en la que cierra el libro se incluyen pequeñas macetas con plantines que están naciendo. Sin que el lector lo sepa, las guardas ya nos dan pistas sobre la historia.

La lectura del libro hay que hacerla en páginas dobles. La página de la derecha, la que contiene el texto, tiene en la parte superior un medallón, como los de las guardas, con un animal en el centro; debajo, el texto en letras grandes con mensajes cortos y precisos. La página de la izquierda es solo imagen.


La historia comienza con una vida “apacible” en la Chiquitania. Los protagonistas son una niña y un niño, Aramí y Yaku, quienes juegan felices. La primera herida en la región es el ingreso de tractores que talan los árboles y luego los incendios que se extienden rápidamente y son imparables. Los bomberos hacen lo que pueden y las familias ayudan. Nada es suficiente, se han perdido muchas vidas silvestres. Sin embargo, el trabajo de la comunidad, y el de Aramí y Yaku, ayudará para que no se pierda todo.
Esperanza es una historia escrita con un lenguaje sencillo e imágenes que expresan la destrucción de una de las regiones que más sufrió en los incendios del año 2019. No todas las historias infantiles tienen que ser alegres. También es necesario hablarles a los niños sobre las tragedias que ocurren, y de esa manera exponerlos a situaciones problemáticas que los impulsen a una reflexión y hasta a proponer una futura solución.

Esperanza. Roswitha Grisi-Huber. Loqueleo Santillana, Santa Cruz de la Sierra, 2024.
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