
17 Agosto, 2026
Es un honor para mí compartir testera con un escritor tan prolífero como César, pareciera que respira letras y exhala historias. Tu dedicación y diciplina es admirable.
No hace falta más que encontrarse con César, para sentir su sensibilidad, reflejada en su sonrisa tímida y su mirada anhelante de un mundo mejor.
En FLORES DE PAPEL, encontramos 8 historias que se narran desde paisajes bélicos, fríos no solo por el entorno nevado y la intemperie sino por la frialdad de quienes se mantienen inamovibles en roles impuestos por ambiciones y odio.
La desintegración familiar vuelve gris el cielo sin color, en un cuento donde la esperanza y el peso de seguir adelante parecen ahogar al protagonista y al mismo tiempo empujarlo a seguir, porque la vida está en el avanzar.
Por otro lado, el cuento, que no es tan cuento: “los durmientes”, nos revela la necesidad profundamente humana de pertenecer. Pertenecer a un lugar, a una comunidad, a una historia compartida. También nos muestra la incertidumbre y la impotencia de quienes se ven obligados a migrar.
Todos anhelamos ser aceptados y queridos; el rechazo paraliza, y cuando lo sufren los niños, deja heridas especialmente profundas.
Víctor Frankl decía:
"Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino— para decidir su propio camino".
Y César parece dialogar con esa idea a lo largo del libro. En Flores de papel, donde la esperanza permanece viva hasta el final gracias a una actitud que se resiste a rendirse. Pero también nos enfrenta a la desesperanza en relatos como Amigos enemigos y Eran 70, recordándonos una verdad inquietante: no hace falta morir para estar muerto.
A través de la pluma de César, conocemos a “el maligno”, “los sin corazón”, “el oscuro” y las “garras negras de polvo y humo que avanzan”. Pero, ¿quién es realmente el enemigo?
“el otro”
Y ¿quién es el otro?
Para Sartre, el infierno son los otros. La mirada ajena puede convertirnos en objeto, en algo definido, juzgado desde una perspectiva que no controlamos. Nos cosifica somos juzgados desde esa perspectiva ajena.
Martin Buber, propone una visión diferente de “el otro”. Para él, el otro se revela en la relación Yo-Tú: desde esta mirada, deja de ser objeto de análisis o de utilidad para convertirse en una presencia plena, en un ser humano reconocido en toda su dignidad.
Entre el “yo y el tú” puede haber un encuentro real, de diálogo autentico y reconocimiento de la individualidad de cada uno. Pero cuando la relación se transforma en Yo-Eso, el otro deja de ser persona para convertirse en instrumento, obstáculo o enemigo.
Juan el niño soldado boliviano en el cuento "Amigos enemigos", vio en los ojos de Manuel, niño soldado paraguayo a ese “yo – tú” como lugar de encuentro, pero sus compatriotas no.
César narra estas historias desde la experiencia de niños, de entre 7 y 14 años. Niños que deben ser responsables de otros niños, niños que enfrentaron la muerte como testigos o como protagonistas. Niños que dejan de ser niños, sin siquiera comprender que lo están dejando de ser.
En "Animales alados surcan el cielo", me preguntaba ¿Qué pasa con los sueños de quienes mueren intentando escapar? Cuando Un pueblo es borrado, y la devastación es colectiva, ¿Cómo sana la humanidad las heridas que ella misma se provoca?
Dolor, injusticia y crueldad.
Duelo, resiliencia y esperanza.
Son el hilo conductor de estos cuentos que César comparte con nosotros.
Tal vez con la esperanza de despertarnos del aletargamiento que nos hace creer que la guerra ocurre al otro lado del mundo y que no nos concierne, o que pertenece únicamente a las páginas de los libros de historia.
Al terminar la lectura comprendemos que la guerra también habita en la forma en que nos relacionamos con los demás, en la facilidad con la que convertimos a cualquier otro en un extraño, una amenaza o un enemigo.
Ojalá nuestro país, tan diverso y heterogéneo, aprenda a encontrar orgullo y serenidad en sus diferencias. Ojalá cada uno de nosotros sea capaz de hacer de la diversidad no un motivo de división, sino una oportunidad de encuentro.
Porque, aunque parezca una paradoja, es en la pluralidad donde puede construirse la verdadera unidad, y en el respeto mutuo donde florece no solo flores de papel, sino la riqueza de una convivencia auténtica y duradera.
Los invito a profundizar en cada una de estas historias, y a utilizarlas dentro del aula como herramienta de transformación y crecimiento hacia el mundo que queremos habitar.
Flores de papel. César Herrera. Ilustraciones de Armin Castellón. 2da edición. Grupo Editorial La Hoguera, Santa Cruz de la Sierra, 2026.

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