
8 Diciembre, 2025
PERDER EL MIEDO
de Cristina Wayar
Por Isabel Mesa Gisbert
La literatura infantil boliviana carece del género dramático y son poquísimas las obras de teatro pensadas para los niños. Cristina Wayar nos ofrece una obra que, definitivamente, no es para los más pequeños, pero que a partir de los 12 años están en la edad ideal para disfrutarla. Se trata de un relato surrealista en once escenas muy bien escrito con un buen manejo de la palabra y un humor sofisticado.
Margarita es una niña que ha recibido un globo rojo de regalo. Se lo dio su madre; sin embargo, a lo largo de la obra se aprecia que los padres no se ocupan de ella, no le dan su tiempo. La niña va al parque y sube a un árbol con su globo, pero éste se enreda en una de las ramas más altas. Dos niños intentan quitarle el globo lanzando sus zapatos para bajarlo del árbol. La niña quiere evitar que se lo quiten y trepa a lo más alto del árbol. Cuando tiene el globo en sus manos, una rama se quiebra y la niña cae.
La obra comienza cuando la niña se cae del árbol y va relatando, de manera detallada, el trayecto de la caída en la que a Margarita se le van abriendo puertas donde ella puede entrar y vivir algún episodio mágico.
A medida que va cayendo, Margarita piensa que va a morir por ser muy despistada, muy infantil y dañina. Tiene una muy baja autoestima, pero quiere una respuesta a lo que ella piensa y encuentra una “respuerta” que se abre. En cada espacio que visita interactúa con otros personajes similares a ella que le enseñan a ser ella misma.
En la primera puerta, la autora inserta al personaje de su libro anterior Manuelita en las nubes (2021) que es una niña que está permanentemente distraída. Su madre consulta con el boticario para que le dé un remedio que cure la enfermedad de Manuela, pero el resultado es peor. Su hija deja de ser la niña que la madre conoce y le quita el remedio entendiendo que debe aceptarla como es. De esa manera, Margarita va abriendo puertas en su lenta caída que le hacen comprender lo que ella vale.
El juego de palabras que utiliza la autora es suspicaz. Envuelve un humor sutil que hay que saber entender: “Parece feliz. Creo que solo quiere libertirse” queriendo insertar la palabra libertad dentro de la diversión de la niña. “¿Y dónde está papá?... ¿Por qué nadie viene a ayudarme? Tal vez nadie en el universo piensa en mí… ¡Culpadre!”, una palabra en la que el padre es culpable de que Margarita se sienta sola.
Por otro lado, la obra tiene elementos del surrealismo con pequeñas escenas que no pueden ocurrir en la realidad como una caída tan lenta que permita al personaje detener su trayectoria para ingresar a distintas puertas antes de llegar al suelo. O frases como “Vamos a devolverte a la normalidad. Pásame tu personalidad. (La madre plancha la personalidad de Manuelita)”. ¿Usted es dulce o salado? (Toma su mano y la lame para probar). Es que dicen que mamá es dulce, pero para mí ella tiene sabor a jaboncillo”.
Cristina Wayar introduce, además de los diálogos que están en prosa, textos cantados que van en verso y que se van intercalando con las voces de los personajes. Se distinguen estos últimos porque están escritos en mayúscula. Las canciones reflejan también lo que Margarita va sintiendo a lo largo de su caída gracias a los consejos recibidos.
AQUÍ ESTÁ
EN MI INTERIOR
MI VOCECITA
QUE ESCOGE ECOS
DE LOS CONSEJOS
QUE RECIBÍ
ME VEO SABIA
SI EN VEZ DE RABIA
ME QUEDO EN CALMA
Y SIENTO VALOR
Perder el miedo es una obra muy bien pensada en todo el sentido de la palabra, con una gran calidad literaria.

Perder el miedo. Cristina Wayar. Loqueleo Santillana, Santa Cruz de la Sierra, 2024.
Compartir en: