Comité editorial:
Isabel Mesa
Liliana De la Quintana
Mariana Ruiz |
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► Distinción de la Comisión de Fomento a la Cultura Herrmann de La Paz (2009)
► Distinción del Gobierno Autónomo Municipal y Oficialía Mayor de Culturas de La Paz (2013)
► Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil "Hormiguita Viajera", Biblioteca Madre Teresa de Calcuta, Buenos Aires (2013)
► Reconocimiento de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz (2016)
► Reconocimiento del Espacio Simón I. Patiño de La Paz (2016)
► Distinción de la Gobernación de Tucumán (2018)
► Mención especial Fondo Editorial Municipal "Pensamiento Paceño" del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, a trabajos de investigación de la Academia (2019)
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Vuelan vuelan cumple 15 años de vida
(2009 - 2024)
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Escena de "Cuento de Navidad" de Charles Dickens
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Vuelan vuelan es un boletín mensual dedicado a la literatura infantil y juvenil que tiene como objetivo llevar artículos, entrevistas, reseñas de libros, notas sobre ferias, congresos y presentaciones de libros a escritores, ilustradores, docentes, psicólogos, pedagogos y personas interesadas en el tema.
Vuelan vuelan pretende ser la plataforma que dé a conocer a los autores bolivianos y extranjeros con su literatura y forma de pensar. Quiere ser una revista mediadora, que comunique los acontecimientos más importantes relacionados con la literatura infantil y juvenil. Desea ser portavoz de artículos interesantes sobre el tema infantil que enriquezcan la formación teórica de nuestros lectores. Pero, sobre todo, quiere ser un enlace nacional de la literatura infantil boliviana.
Vuelan vuelan también abre sus puertas a opiniones, comentarios y material que puedan hacernos llegar los lectores para que este boletín sea un punto de encuentro de la literatura infantil y juvenil capaz de unir a todo el país en favor de nuestros niños y jóvenes.
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A todos nuestros lectores:
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Conociendo la literatura de Michael Ende
por Isabel Mesa Gisbert
miembro de número de la
Academia Boliviana de LIJ
30 de agosto, 2024

En abril la embajada Alemana celebró la vida y obra del escritor, en la muestra: Michael Ende – Vida y obra en textos e imágenes que se presentó en el Espacio Patiño.
Michael Ende nació en Garmisch-Partenkirchen en 1929 y murió en Filderstadt en 1995. Su madre, Luise Bartholomä, fue fisioterapeuta; su padre, Edgar Ende, fue un pintor surrealista muy reconocido en los años 30. Es un hecho que su obra tuvo mucha influencia en los escritos de Michael, incluso uno de sus libros lleva ilustraciones de las pinturas del padre.
La publicación de su primera novela infantil Jim Botón y Lucas el maquinista fue rechazada por varias editoriales con el argumento de que era muy larga para niños. Finalmente, en 1960 la novela salió publicada en dos partes y ganó el Premio de Literatura Infantil de Alemania. Ese fue el inicio de la carrera literaria de Michael Ende, cuyas obras han sido traducidas a más de 40 idiomas con 35 millones de copias vendidas.
Su literatura ha sido calificada como una mezcla surrealista de realidad y fantasía. Los cuentos infantiles más conocidos de Ende son Tranquila Tragaleguas (1972), Norberto Nucagorda (1984), La sopera y el cazo (1990), El secreto de Lena (1991), El osito de peluche y los animales (1993) y La escuela de magia (1994). Pero sus verdaderos éxitos fueron Momo, publicada en 1972 y reconocida en 1974 con el Premio de Literatura Juvenil de Alemania; y La historia interminable (1979), que recibió el premio de literatura Janusz Korczak.
Momo trata de una niña huérfana de unos 12 años que vive en la parte baja de las ruinas de un pequeño anfiteatro ubicado en la zona más pobre de una ciudad. Momo sabe escuchar a los demás, y ayuda a resolver los problemas de los vecinos, así como enseña a los niños a jugar sin juguetes, simplemente creando historias.
n día unos hombres grises ingresan sigilosamente a la ciudad con el objetivo de robar el tiempo a sus habitantes: los convencen de depositarlo en una “caja de ahorros del tiempo”. Así logran que la armoniosa amistad que reina en el barrio se torne en egoísmos, prisas y en una vida totalmente solitaria, porque cada uno comienza a vivir pendiente del tiempo que gasta.
El gran inconveniente de los hombres grises es Momo, quien no necesita ahorrar el tiempo. Cuando un hombre gris la visita, en lugar de caer ella en la trampa, es él quien termina contando todos sus planes a alguien que sabe escuchar.
Momo es una de esas obras capaces de construir mundos de fantasía en la imaginación creando una mitología propia con los elementos del tiempo. Ende juega con la posibilidad de que lo onírico forme parte de la realidad. El encuentro de Momo con el dueño del tiempo, el señor Hora, las flores mágicas y la acción de seres fantásticos siembran la duda en el propio lector, que se identifica con un personaje sencillo y real que vive lo irreal para convertirse en héroe.
A partir de ese mundo surrealista mezclado con fantasía, Ende hace una crítica a la sociedad de consumo, al apego a lo material que incluso se da a costa de las relaciones de amistad y a la educación, entre otras cosas. Reflexiona sobre la vida haciendo énfasis en que la prisa en las ciudades, el cumplimiento de obligaciones diarias y el deseo de tener más y más deshumanizan a las personas y las convierten en seres incapaces de pensar y sentir.
La historia interminable es la obra magna de Ende. Construye un mundo sin fronteras en el que la imaginación y la fantasía son los únicos límites para que las cosas existan en la mente de los lectores.
En una tienda de libros antiguos, Bastian roba uno cuyo título es La historia interminable. Gordito y poco agraciado —que no destaca ni en las materias ni en el deporte, y que sólo ama leer— el pequeño ladrón sufre burlas en el colegio y por eso escapa de clases: refugiado en el desván, comienza a leer.
La historia interminable, el libro dentro de nuestro libro que empieza a leer Bastian, tiene como escenario el reino de Fantasía donde está ocurriendo algo extraño: una fuerza de atracción irresistible absorbe pedazos del paisaje e incluso partes de sus habitantes. En su lugar queda nada. No es un hueco ni un abismo, es la NADA. Y esta afección que asola a Fantasía tiene relación con la agonía de la emperatriz infantil, soberana del reino. Ella debe sanar para que Fantasía no desaparezca. Por eso el joven guerrero Atreyu recibe la misión de buscar la cura. Después de vencer difíciles obstáculos, se da cuenta de que será imposible hallarla, pues es un ser humano el único que puede salvar a la emperatriz y a Fantasía. Es entonces cuando la caja china vuelve a abrirse para insertar un nuevo relato dentro del libro de nuestro propio libro. Bastian, cada vez más sumido en la historia, es invitado por los diálogos entre Atreyu y la emperatriz a ser parte de la misma, pues es él quien, dándole un nuevo nombre a la emperatriz, salvará a Fantasía.
Fantasía es un mundo de seres irreales. Ogros, trolls, silfos, princesas, hadas, centauros, dragones, magos y todo lo imaginable habita en este reino que existe de forma simultánea al mundo de los humanos. Son ellos quienes lo mantienen vivo a partir de la creación de historias fantásticas en la mente. Cuando esto ocurre, Fantasía crece y vive mejor. Y aquí Ende vuelve a hacer la misma crítica que hace en Momo: cada vez se vive más de prisa y casi no hay tiempo para la creación de cuentos y relatos. Fantasía se va disolviendo en una NADA que, como un boomerang, también da origen a un daño irreversible en nuestro planeta.
Michael Ende fue un autor que revolucionó la literatura infantil en el siglo XX y la reivindicó en su concepto de literatura como tal. Su obra es, sin duda, una oda a la imaginación y a lo que yo, personalmente, espero de la literatura infantil o juvenil: poder leerla por el simple placer de disfrutar de ella.
La ponencia completa, de 18 páginas de extensión, puede leerse en el siguiente enlace:
https://www.ablij.com//ablij/stock/uploaded/files/CONOCIENDO%20LA%20LITERATURA%20DE%20MICHAEL%20ENDE.pdf
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El papel de los libros de texto
en la literatura infantil
por Mariana Ruiz
Escritora y miembro de número de la
Academia Boliviana de LIJ
4 de noviembre, 2024
Antes del ingreso de la editorial Santillana a nuestro país, y previamente a la innovadora época de la Reforma Educativa de 1994, los libros de texto nacionales fueron, principalmente, iniciativas particulares. Al ser iniciativas dispersas, se encuentran en ellas variedad de propuestas, algunas muy interesantes. Los textos literarios incluidos en las mismas llaman la atención, tanto por sus temáticas como por su calidad narrativa y lírica.
Evidentemente, los libros de texto realizados por editoriales especializadas de manera masiva, en lineamiento con el Ministerio de Educación, han venido para quedarse, pero estos antiguos libros de texto quedan como testimonios de una idea de país, una idea de educación.
Ofrecemos una reseña de tres, para darles una idea de lo que soñaba para la niñez el profesorado boliviano, con el apoyo de algunas instituciones.

Lectura, ortografía y composición creadora
para 5to Grado Básico. Luz Aparicio de Fuentes, Tarija, 1987.
Formato de libro mimeografiado empastado, con imágenes a color, 157 páginas.
El primer ejercicio simplemente prescribe:
“Interpretar algunos términos”
“Sacar deducciones”. A continuación, nos invita a leer la historia de Inongo.
INONGO
“Se llamaba Inongo, lo habían traído del otro lado del mar, cuando aún era un niño. Los hombres blancos lo hicieron esclavo y así, de amo en amo, llegó a Yungas.
La dura faena de tantos años puso nieve en sus sienes y arrugas en su frente…
Una vez, Inongo descansaba a la sombra de un naranjo.
El sudor le caía por el rostro. La camisa hecha jirones se le pegaba al cuerpo.
Inongo cerró los ojos. Parecía dormir…
Después de unos momentos, apareció un niño. Este tenía el pelo revuelto y la mirada franca.
¡Era José Miguel Lanza, el amito de la casa vecina!
―¿Duermes, viejo Inongo? ―le habló con voz dulce.
―¡No, niño! ―le respondió abirnedi los ojos―, recordaba mi infancia y mis lugares remotos.
―Y ¿cómo eran?
―Bosques enormes con fragancia a palmeras, a helechos silvestres. Allí era yo libre―le contó Inongo.
―¿Cómo es ser libre? ―inquirió José Miguel.
Y el viejo repuso:
―Es ser dueño de sí mismo. Es vivir sin amos. Un hombre libre es como un pájaro libre, como un río que corre sin que nada lo detenga…
José Miguel, después de permanecer un rato pensativo, le respondió.
―Cuando yo sea grande te regalaré unas alas, con ellas volarás hacia el país de tus sueños” …
Se trata de 49 historias que versan sobre diferentes temáticas, siempre desde una mirada poética que busca despertar el interés del joven estudiante. Las luchas de la independencia, los sueños y juegos escolares, los elementos necesarios para hacer una composición, etc., se intercalan con poesía, cuento y relatos independentistas donde corre la sangre y galopan los caballos. Hay textos de la propia autora, así como selecciones de autores argentinos y españoles como Juan Ramón Jiménez, Javier Villafane y Concha Castroviejo, entremezclados con cuentos de la propia autora sobre Simón Bolívar, Tupac Amaru y pequeñas disquisiciones sobre la infancia en Tarija. Llama especialmente la atención que no escapa de temas como la muerte, las atrocidades cometidas durante la guerra ni las descripciones sangrientas. Es un texto pensado para llamar la atención, claramente con los y las estudiantes en mente.
Ese amor por el lenguaje, los poemas, los versos, los relatos y la crónica, además de no escapar a temas polémicos, será una característica en todas estas publicaciones dirigidas al público escolar.

Inti Phisca para 5to Grado Básico. Ediciones CEBIAE, La Paz, 1992.
Formato de libro empastado, con imágenes a color, 122 páginas.
El equipo de docentes obtuvo la colaboración de Gaby Vallejo, y nota que realiza estos libros con la específica intención de validar la realidad de los niños y niñas de El Alto, incorporando canciones, juegos y tradiciones de esta joven ciudad altiplánica.
Llama la atención la cantidad de historietas intercaladas en las páginas, así como los versos, las rimas, las adivinanzas y las preguntas. La referencia a los apellidos ancestrales que otros prefieren cambiar por apellidos españoles y las preguntas como
¿ POR QUÉ?
No entiendo… ¿Por qué
en la ciudad suceden estas cosas?
En el pueblo, Jacinto Mamani
Es un gran agricultor.
Hoy lo veo en la ciudad
Como cargador.
Tampoco entiendo…
¿Por qué Pedro Quispe,
Si es un buen constructor de balsas,
aquí es un albañil?
Menos entiendo todavía
Porqué muchas personas del campo
La gente de la ciudad trata mal:
En las calles, en los mercados,
En los hospitales, en las escuelas
Y en todas partes.
La historia del país me dice que:
Ayer fue el imperio de Tiwanacu.
Hoy, es Bolivia,
La tierra originaria
De los Condori (los cóndres)
De los Mamani (los Águila)
De los Quispe (los Liebre).
Entonces, no entiendo,
No comprendo, la situación injusta
De los verdaderos bolivianos
¿Porqué?
Además, a la manera de la revista infantil Chaski, incluye visitas a lugares del Altiplano, habla de temáticas como la deficiencia de yodo (que creaba el bocio o q’utu en muchos pobladores), de las elecciones, e incluía preciosas y retadoras leyendas y canciones, como “Cuecas para la sequía” de Luis Rico, que aludía al cultivo de coca y el narcotráfico y la magnífica “Cueca del regreso” de Matilde Casazola. El comentario de los docentes (o queja) era que el libro era tan interesante, que los niños lo terminaban de leer antes de finalizar un solo semestre.
Aprendiendo y creando. Dirección Departamental de educación y Plan Internacional, La Paz, 1996.
Formato de libro empastado, con imágenes a color, 104 páginas.
El asesor fue Manuel Vargas, se trata de una recopilación de creaciones literarias escritos por niños y niñas del Programa Escuela Multigrado y Escuela Intercultural Bilingüe de Laja, Patacamaya, Pucarani y Viacha.
Recopila poesías, cuentos contemporáneos y de la tradición oral, historias, testimonios y conocimientos y una sección escrita en aymara por los mismos niños.
Refresca pues no sólo cuentan las abuelas, y es importante para los estudiantes expresarse. Destacan poemas y cuentos originales, como el de Ismael Churata Mamani, de 9 años, del distrito Batallas:
El loro que dormía en el árbol
En un árbol vivía un loro y por ahí pasaba la vía del tren. El loro dormía en ese árbol, y el tren cada noche al pasar tocaba bocina. El loro se asustaba y renegaba.
Una noche el loro pensó en agarrar al tren. Cuando llegaba, el loro se fue contra el tren y cayó al suelo desmayado. Al día siguiente vino un hombre, vio al loro desmayado, lo alzó y se lo llevó para ponerlo en una jaula.
Cuando el loro despertó, al verse encerrado, pensó: Lo he matado al tren, por eso estoy en la cárcel.
María Acaso, en su libro “La educación artística no son manualidades” se refiere a un ejercicio que el pequeño Nicolás, de Gozinny, debía hacer en la escuela, y se pregunta luego:
“Después, ya en su casa, Nicolás y sus amigos iban al parque (solos), leían cuentos y merendaban tarta de manzana. Y la pregunta que me hago al releer este cuento es: ¿qué es lo que haría el pequeño Nicolás hoy en día?, ¿merendaría tarta de manzana, iría al parque y leería cuentos o merendaría galletas Oreo, se quedaría en casa solo y jugaría a la Play? La realidad es que la cotidianidad de aquellos que devienen estudiantes (sea en la franja educativa que sea) ha cambiado enormemente, tal y como hemos visto en el capítulo anterior, mientras que las instituciones educativas (sean museos, escuelas, universidades u otros contextos) siguen sin cambiar, porque lo que hacía el pequeño Nicolás en su escuela de principios de los sesenta es lo mismo que hacen hoy en día muchos estudiantes. Y ¿no resulta increíble que mientras que en casa y en la calle casi todo ha cambiado, en las instituciones educativas no haya cambiado casi nada?” (2ed, 2014).
Efectivamente, las instituciones educativas toman mucho tiempo en cambiar. Las prácticas educativas y los textos que las acompañan también toman tiempo una vez han sido homogeneizados en variar o buscar la originalidad y presentar auténticas experiencias de aprendizaje. Los textos aquí descritos llaman la atención por su originalidad y su intención, por la dedicación del equipo al texto y por la selección de lecturas que consideran de “utilidad” para la infancia. Creo que no existen estudios al respecto de cómo se elaboran ahora los textos escolares ni cómo se llevan en aula, pero sí que existen numerosos docentes que, al ver fracasar el texto, todavía sueñan con crear textos útiles, interesantes y novedosos, que den espacio a la imaginación.
Una nota adicional: cuando se miran los materiales gratuitos que ahora ofrece el Ministerio de Educación a los colegios fiscales, se nota mucho el copiado y pegado (“copy “paste”) de un barrullo de temáticas, sin unidad ni visual ni pedagógica. Tal vez por eso los profesores siguen recurriendo a sus propios recursos, algunos de más de cuarenta años atrás.
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Acercando lectores
Carolina Loureiro
Escritora y miembro de la Academia Boliviana de LIJ
6 de diciembre, 2024.

En el marco de la Primera Feria Internacional del Libro de Samaipata, realizada en noviembre de 2024, nos preguntamos: ¿cómo acercar a los niños y niñas a la Literatura y, particularmente, a la literatura infantil boliviana?
De inmediato, yo me puse a jugar con esa pregunta y, mientras le daba vueltas, salió otra que suena parecido, pero que es diferente: ¿cómo acercarnos a los niños y a las niñas a través de la literatura? Porque, al final de cuentas, las propuestas literarias son siempre un espacio de encuentro, un lugar para estar con otros, un tiempo para conocernos y entretejer imaginarios diversos.
Y entonces, pensé en las implicaciones de la lectura compartida. No para centrarme en aspectos que me interesaban hace algún tiempo, cuando todo lo pensaba desde la perspectiva de la educación e incluso de la neurociencia, y constataba los beneficios cognitivos de la lectura (conexiones neuronales, habilidades de razonamiento, capacidades comunicativas, comprensión en diferentes niveles, etc.), sino para que reflexionemos juntos, desde una mirada más literaria y, por tanto, menos encerrada en la lógica que, muchas veces, se difunde y se ancla en el espacio escolar.
Hoy, me parece que, si solo nos centramos en estudiar los impactos que la lectura puede tener a nivel cognitivo, se hace muy difícil encontrar caminos para acercar los libros a los lectores o para acercarnos a los lectores con los libros. Presiento que una niña, un niño, no se entusiasma demasiado si le digo: “Toma, lee este libro. Es importante que lo hagas porque te va a dar muchos beneficios, va a desarrollar tu inteligencia, va a ayudarte a que no tengas problemas de aprendizaje en la escuela”. Todo eso puede ser verdad, pero lo más probable es que de esas frases y de esas promesas, que recorren una línea unidireccional (del adulto al niño/a) y apuntan a un futuro, no surja una motivación inmediata (ligada al presente) que impulse al niño o a la niña a abrir un libro y recorrer sus páginas.
¿Qué hacer, entonces? Tal vez, lo primero que tenemos que hacer es leer. Leer nosotros. Leer y leer hasta dar con un libro que nos mueva algo interiormente y que creamos que también puede conmover a otros. Entonces, nos acercaremos a los más pequeños, o a los jóvenes, con el libro que hemos atesorado y les diremos: “Tengo un libro que me encanta y que me gustaría compartir contigo (o con ustedes). ¿Quieres que lo leamos juntos?”. Y es esa invitación, creo yo, la que abre una pequeña ventana… la que propicia un tiempo para escuchar historias y conversar sobre ellas.
¿Qué rol jugamos los mediadores de la lectura?
Creo que por ahí puede estar la clave, o una clave, para comenzar a responder la pregunta de cómo atraer a las niñas y a los niños a la lectura. Esa clave se centra en el rol que jugamos los mediadores, en las maneras en que encontramos quienes somos puente entre los libros y los lectores, en los medios que descubrimos para disfrutar juntos esos paseos por las páginas que nos llevan a otros tiempos y a otros mundos.
A veces pensamos que la lectura es un fenómeno espontáneo, casi mágico, que llega por sí solo a la vida de los niños y de los jóvenes. Pero eso sucede en muy escasas excepciones. En general, somos los mediadores (madres, padres, abuelas, docentes, bibliotecarios, etc.) quienes abrimos las puertas a la posibilidad de leer y de descubrir la inmensidad que hay detrás de ese gesto.
Somos los mediadores quienes tenemos que acercar libros de calidad a los lectores, pero, sobre todo, quienes tenemos que compartir un tiempo de lectura con ellos para ayudar a descubrir significados y a construir sentidos.
Pensemos por un momento, ¿quiénes han sido mediadores en nuestro camino lector?, ¿qué han hecho las personas que nos enamoraron de la lectura?, ¿qué poemas, canciones, cuentos… nos han dejado resonando? ¿qué voces cercanas hay junto a esos recuerdos?
Yolanda Reyes dice que nuestros primeros mediadores fueron aquellos que nos susurraron canciones de cuna, fueron los que nos regalaron las primeras palabras, los que nos introdujeron al mundo del lenguaje.
Y Graciela Montes afirma que, desde el momento del nacimiento, ese lenguaje nos fue dado para que podamos adueñarnos de él, y para que tengamos la posibilidad de darle voz a nuestra propia lectura del mundo.
A veces pienso que, en muchos casos, ese momento inicial, rodeado de ternura infinita (incluso de cansancio infinito también) se esfuma cada vez más rápido… tan rápido, que cuando el bebé comienza con su desarrollo motor y es capaz de tomar algo en sus manos, le entregamos, casi automáticamente, una cantidad no procesable de voces y de imágenes que lo aturden desde una pantalla.
Y no es que me oponga a la tecnología. De hecho, la utilizo permanentemente (para encontrar libros, para escuchar charlas, para investigar, para tomar y dar clases, etc.), pero sí me resisto al vaciamiento de relaciones afectivas en torno a los procesos de lectura en la infancia… me resisto al ruido que encubre la ausencia de un tiempo de escucha y de conversación en torno a lo que recibimos del mundo.
Y en ese sentido pienso en la pérdida inmensa de posibilidades que se produce cuando no hay mediadores, cuando no tenemos personas dispuestas a compartir tiempo, a contagiar ganas de leer, a conversar sobre los libros y su relación con la vida.
Sin duda, todos nosotros somos, o podemos ser, mediadores para acompañar en ese caminar en el que los lectores se vuelven cada vez más activos.
Al respecto, Michel Petit (2023) señala que:
“Para que las palabras de la literatura, el lenguaje del arte o de la ciencia hagan que el mundo sea un poco más amistoso y habitable, son necesarias de entrada otras palabras, las de un iniciador, que acoja y que sueñe el mundo con uno. Y es aquí donde el papel de los mediadores es tan importante”.
Para leer el artículo completo haz clic aquí.
https://www.ablij.com/blog/acercando-lectores
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La casa que guardaba un secreto
de Claudia Adriázola
por Carolina Loureiro
miembro de la Academia Boliviana de LIJ
6 de septiembre, 2024

A lo largo de su recorrido como escritora, Claudia Adriázola nos ha entregado novelas donde la búsqueda de un objeto, de un lugar o de un recuerdo, dan vida a la aventura. En este caso, la incógnita que atrapa al lector, desde el título de la obra, es un secreto. Un secreto que se esconde en las paredes de una casa abandonada.
En las primeras páginas descubrimos a Leonardo, un adolescente dormilón, inteligente y sensible, que vive con sus abuelos en la calle de Las Brujas, en la ciudad de La Paz. El espacio, tan turístico, pero también tan enigmático, nos introduce, desde el principio, en una atmósfera en la que observamos calles empinadas, puestos con medicinas de flores y hojas secas, tiendas abarrotadas de artesanías, y casas antiguas que conservan estilos coloniales pero que, sobre todo, esconden historias lejanas, recuerdos familiares y silencios milenarios.
En esa calle, está la casa que guarda el secreto. Una casa abandonada y colindante con la vivienda de Leonardo. Una casa en la que se escuchan ruidos extraños, se ven luces que de pronto se apagan, se escuchan golpes de martillo y pasos.
Junto a Leonardo, están sus amigos Julián, Anahí y Mimbi, compañeros del colegio, que llevan adelante una tarea de investigación de Ciencias Sociales sobre “creencias y costumbres ancestrales de Bolivia”. En la realización de esa tarea, Anahí pone sobre la mesa la idea de los “tapados”, esos tesoros escondidos, resguardados en los lugares más recónditos y, muchas veces, olvidados, aunque siempre protegidos por los espíritus luminosos que atemorizan a quienes pretenden saquearlos.
Y entre la tarea escolar, y unos documentos viejos que Leonardo encuentra por casualidad bajo el piso de su habitación, se va tejiendo la historia de la novela. Los chicos y las chicas leen esos papeles de fines del siglo XIX y observan fotografías antiguas de arqueólogos y de valiosas piezas tiwanakotas. Poco a poco, van anudando todo con los comentarios de la abuela Nicolasa, que recuerda a un pariente amante de la arqueología, pero también los viejos sistemas de comunicación entre su casa y la casa pareada. Así, intentan ingresar al lugar, burlar a un tío sospechoso, y emprender una gran aventura para descifrar el secreto escondido en ese espacio oscuro y abandonado.
¿Se encuentran con alguien ahí?, ¿tienen miedo? ¿los chicos y chicas descubren algún tesoro? Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos como lectores, mientras avanzamos junto a los protagonistas.
Gracias a la presencia de un hilo argumentativo bien tejido, nos vamos identificando con uno o con otro personaje. Y disfrutamos, no solo de la búsqueda, sino también de los momentos de ternura que dejan vislumbrar otras historias posibles.
Y, sin duda, disfrutamos de los diálogos que sostienen los personajes. Porque como dice la escritora colombiana Yolanda Reyes, “los libros son conversaciones de vida”. Y, al conversar, tenemos la posibilidad de explorar el fondo de nosotros mismos, así como de conectarnos y descifrar el lenguaje secreto del otro para conocernos. Quién sabe, a lo mejor, en ese conocernos y descifrarnos, nos damos cuenta de que, como uno de los secretos que aparecen en esta historia, también nosotros “brillamos con luz propia”.
La casa que guardaba un secreto. Claudia Adriázola Arze. Loqueleo, Santa Cruz, 2024.
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El misterio del pedacito de mar
de María Julia Sueldo
por Verónica Linares
miembro de la Academia Boliviana de LIJ
14 de octubre, 2024

María Julia Sueldo Bianchi, escritora y psicopedagoga cruceña, ganó el X Concurso Nacional de Literatura “Santa Cruz de la Sierra”, con una colección de cuentos cortos infantiles titulada Minicuentos para grandes lectores. También escribió: Los duendecillos del Sol y la semillita de guayaba, Mi tucancillo, Cuentos con ciencia, y Silbidos, lluvia y piratas… entre otros.
Esta escritora que ya se ha hecho conocer por una escritura llena de imágenes, de referencias al mundo infantil y de poesía, esta vez nos regala un cuento que podríamos denominar “de suspenso” e incluso “detectivesco”: El misterio del pedacito de mar..
Hace algún tiempo, en un arrecife de coral, luego de que un barco encallara, muchos tesoros humanos han quedado flotando por aquí y por allá, objetos a veces insólitas que solo estos seres usan para quién sabe qué: “Fue así que nació el “Museo Marino de Historia Humana”. El museo tenía de todo: pequeñas varas con cerdas duras en un extremo de un solo lado, que raspaban las aletas de los peces al pasar (p.10) (…) Entre sus maravillas, podías interactuar con jarrones de colores(...); con tenedores con los que podías trenzar algas y rascar la arena, fingiendo que eran un animal escondido” (p.13).
Sin embargo, el mayor tesoro de este Museo Marino que empezó a ser muy visitado por todos los habitantes del arrecife era un espejo que fue denominado “Pedacito de mar”. Este objeto que reflejaba todo, les permitió entre otras cosas salvarse de un tiburón que se vio reflejado en él. Tanta fama había adquirido el famoso “pedacito de mar” que varios de los habitantes tenían la intención de quedarse con él. Por suerte, el espejo quedó en su lugar…por un tiempo, pues, el día en que los camaroncitos habían llegado de visita para ver el Museo, justo cuando la guía se los quiso mostrar, misteriosamente, el preciado objeto había desaparecido.
Es justamente desde esta parte del cuento en que María Julia toma un giro policíaco: ¿Quién se ha robado el preciado pedacito de mar?
“La guía desconsolada narraba una y otra vez cómo habían sido los acontecimientos (…) La apabullaban de acusaciones y preguntas tan enredadas que se formaban trabalenguas interminables y el burbujeo de la zona hacían que parezca una olla hirviendo.” (p.20)
Por suerte, el famoso detective don Tentáculo, un pulpo azulado de temperamento frío, y su inseparable compañera “Tuga”, una tortuga con la pata marcada, se dieron cita en el lugar de los hechos para investigar tan terrible suceso.
Con un tono y expresiones “detectivescas”, la autora va entrando en la investigación del caso, entremezclándolos con la vida y lenguaje marinos:
“― ¿Qué información tenemos, Tuga? ―añadió don Tentáculo.
Tenemos un pez globo resentido con el reflejo del objeto, un cardumen de soldados que quisieron apoderarse del mismo, un pez martillo quien lo transportó y podría haber sabido cómo sacarlo sin ser visto, unas anguilas que pretendían familiarizarse...y la guía del museo fue la última en verlo en su lugar ―terminó diciendo Tuga.” (p.27).
Luego de varios testimonios, de muchas sospechas, acusaciones y un gran nerviosismo, los expertos detectives llegaron a una conclusión acerca de paradero del famoso pedacito de mar. Un paradero insospechado, fuera de las aguas profundas del mar y del coral de arrecife, un lugar que sorprenderá a los lectores de esta simpática y misteriosa historia.
Con un rico lenguaje marítimo y detectivesco, así como con personajes atractivos, Ma. Julia Sueldo ha logrado construir una historia con giros de suspenso que nos hacen pensar en los “thrillers” policiales. Asimismo, y de una manera sutil, el humor está presente, debido al contexto y al mismo final que sorprende y enternece.
Por otra parte, los dibujos Daniela Durán aportan mucho colorido y forma a la historia, aunque me hubiera gustado un mayor contenido en los mismos.
El misterio del pedacito de mar. María Julia Sueldo. Ilustrada por Daniela Durán
Grupo Editorial La Hoguera. Colección Abrapalabra, Santa Cruz de la Sierra, 2023.
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Uma
de Carolina Loureiro
por Isabel Mesa Gisbert
miembro de la Academia Boliviana de LIJ
18 de noviembre, 2024

Carolina Loureiro nos regala un cuento para niños basado en el himno a la lluvia, escrito en quechua y traducido por el Inca Garcilaso de la Vega en 1609. Este poema habla de una doncella que vive en el cielo y cuyo cántaro de arcilla contiene el agua de lluvia que cae sobre la tierra.
Loureiro inicia el cuento cuando el dios Wiracocha crea a Uma, la lluvia; y él mismo moldea un cántaro de barro para que la niña almacene agua. Uma no sabe por qué ni para qué está en la Tierra. Es una niña y, como tal, simplemente juega. Al trenzar su largo cabello éste despide agua que ella mete inocentemente en su cántaro.
Cuando la autora la describe, utiliza un lenguaje que nos acerca al agua:
Tú, con la piel transparente, los ojos de azul celeste y el cabello de nube, tenías los colores del cielo (Pág. 12).
A medida que crece, Uma se da cuenta de que algo de su origen está en las nubes; entonces, decide seguirlas para descubrir la relación que tiene con ellas. En su camino va derramando agua de su cántaro, lo que hace que la tierra seca despierte toda verde.
Sin dudarlo, cargaste el cántaro y emprendiste el viaje.
Con la vista puesta en la cima de los cerros custodios del tiempo y del espacio, comenzaste a ascender por el hilo que esquivaba las quebradas.
A tu paso, la tierra seca despertó semillas, y el camino se pobló de hojas verdes (Págs. 20-23).
Uma tiene que llegar al final del camino para encontrar su destino divino, el de una deidad adorada por su pueblo.

Este es un cuento que está escrito de una manera sencilla, pero poética, que llega con las palabras adecuadas a los niños pequeños como una historia tierna que representa, desde la cosmovisión indígena, el concepto de la lluvia. Entrega a los pequeños lectores la imagen concreta de la lluvia convertida en una niña, siendo que el término “agua” y su origen resultan abstractos para niños de corta edad.
Las imágenes, realizadas a doble página por Romanet Zárate, no solo acompañan al argumento, sino que también cuentan su propia historia. Muestran el contexto que rodea al relato; una zona andina con montañas y volcanes, el lago Titicaca, mujeres tejiendo en telares, habitantes quechuas y aymaras, íconos de la comunidad jalq’a, además de constelaciones que la gente del occidente considera parte de su cosmovisión. Incluso, hay un mensaje aún más profundo que, si bien no lo dice el texto, las ilustraciones lo presentan cuando Uma va derramando su agua sobre todo el mundo andino. No importa si es un mundo que abarca distintas culturas –aymara, quechua y jalq’a–, porque todos unidos en un mismo contexto reciben el agua de la deidad.

Llama la atención la presencia de un pequeño pájaro en colores negro y naranja que está asociado con Uma y el agua, probablemente el que anuncia la temporada de lluvia. Esta ave se encuentra presente en casi todas las imágenes del libro. Ella vela el nacimiento de Uma, está cerca del cántaro de agua, se inserta entre las nubes y se refugia en los brazos de la niña. En palabras de la autora, el ave es el chulupía, un zorzal de la zona del chaco boliviano que, según la tradición, en los meses de sequía canta pidiendo agua y que, si la sequía es extrema, en lugar de morir de sed decide suicidarse ahorcándose con una rama.
Llegando al final de la historia aparece en imágenes un baile indígena en el que las personas se visten de negro y tienen los picos naranjas. Se trata de la danza del leque leque, pájaro de la zona andina que, así como el chulupía, también anuncia si la temporada será seca o húmeda, y que se baila en algunas comunidades del altiplano llamando a la lluvia. Otra imagen posterior también muestra la tarqueada, un baile peruano de llamado a la lluvia.
La artista, como es su estilo, llena las páginas del libro de una gran cantidad de detalles haciendo que el lector pueda quedarse durante mucho tiempo descifrando cada elemento. La mayoría de las páginas están en tonalidades azules, celestes y turquesas que advierten la presencia del agua en la historia, con algunas en pinceladas color ocre que refieren al color de la tierra seca y árida del altiplano.
Uma es un hermoso libro ilustrado que cuenta una linda historia tomada de la memoria de las comunidades indígenas andinas.
Uma. Carolina Loureiro. Ilustraciones de Romaneth Zárate. Loqueleo Santillana. Santa Cruz de la Sierra, 2024.
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Número: 152 Fecha: Septiembre-Diciembre, 2024
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