CUENTO: Un niño le pide a su padre ser un trencito. El padre se le ríe a carcajadas, pero tales eran sus ganas de convertirse en un tren que la madre aboga por él y logra el permiso del padre. Un bello cuento sobre una imaginación que se vuelve realidad.
Año de Publicación: 2025
Lugar de Publicación: Santa Cruz
Editorial: Grupo Editorial La Hoguera
Colección: Abrapalabra. Literatura infantil
Numero de Edición: Segunda
Numero de Páginas: s/n páginas
ISBN: 978-9917-9730-9-6
Depósito Legal: 8-2-2533-2025
Reseñas
CUANDO YO ERA TRENCITO. JOSÉ CAMARLINGHI
Mariana Ruiz Romero
Publicado: Blog ABLIJ. 14 de Julio, 2025.
CUANDO YO ERA TRENCITO
JOSÉ CAMARLINGHI
El proyecto de la Biblioteca de Clásicos Infantojuveniles del Plan Lector de La Hoguera avanza con buen viento y hermosas re-ediciones. A los títulos publicados el 2024, se le añaden La bolita y Puncti de Roswitha Grisi-Huber, El grano verde de Stefan Gurtner, Cuentos para un amigo con gripe de Giancarla de Quiroga y también, Cuando yo era trencito de José Camarlinghi.
Este clásico indiscutible de la literatura nacional relata la decisión inquebrantable de un niño de convertirse en tren. Sus padres lloran, pero deciden concederle su deseo, el de ser una máquina que tiene aventuras y recorre los caminos, solo e independiente. La imaginación desbordada que Camarlinghui nos propone solamente puede entenderse leyendo esta joya publicada por primera vez en 1978 con ilustraciones del eximio Clovis Díaz.
Recuerdo haber sentido una emoción indescriptible al leerlo de niña, -en la hermosa biblioteca y espacio de escritura de mi abuela-, una emoción que sentí pocas veces ante obras nacionales ...
Fragmento
Me gusta vivir en la estación. Oír el sonido de los pitos, el traqueteo, el bullicioi, las despedidas, la alegría dela gente que viaja.
Corríamos sobre rieles muy brillantes y, ¡qué sé yo!, por qué caminos desconocidos que se pierden en el horizonte del altiplano. Subíamos cerros con muchas curvas, bordando precipicios profundos, hasta llegar a las montañas cubiertas de nieve, y el pito como una pelota roja robotando de un cerro a otro.