ACADEMIA EUROPA, LA MÚSICA POR DENTRO

Cuando empecé a leer Academia Europa me dije: acá hay una gran novela. Muchas veces, los que decimos escribir novelas serias, es decir, aquellos libros para grandes, vemos por encima del hombro a aquellas que tienen un público específico, como si se tratase de la hermana menor de alguien que nos echa los perros con intenciones amorosas.

 

Por fortuna, nada de esto pasa con la novela de Brayan. En sus páginas hallaremos a un escritor no en ciernes (odio esa clasificación), son a alguien de un pulso firme al momento de crear una trama sólida, de personajes inolvidables y, sobre todo, de una enorme capacidad para fabular. Ésa, creo yo, es la principal virtud de Academia Europa: una inagotable veta de imaginación. Más allá si nuestros adolescentes disfrutarán o no esta novela, está el hecho de adentrarse en ella y descubrir la debilidad, la frustración, los frenéticos giros que da la vida. Ahora leo con infinito pacer Diario, ese magnífico libro de André Gidé y él, en alguna parte, anota lo siguiente. Es con los buenos sentimientos con los que se hace la mala literatura Y hay demasiados buenos sentimientos en una buena parte de las novelas para jóvenes: estamos hartos de esas prácticas, tan parecidas a estas singulares épocas navideñas (lo confieso: soy un grinch) que quieren contarnos todo en buena onda y mostrarnos un mundo que en realidad está bastante alejado de todo. Por supuesto, el libro de Brayan se aleja de esa máxima de Gide y parece decirnos que la clave en la vida escolar, en la vida de adolescente, la más dura y triste en la vida de un ser humano, la calve que parece revelarlo todo, es caer, es descreer, es no estar seguro de las cosas, es, como su personaje lo dice, no cumplir con las metas, es decir, dejar las cosas a medio hacer. Ahí está Academia Europa con su precisión, con su sabiduría musical afortunad y completamente agradecible, ahí están, y se lo decía a su autor vía mail el otro día: Ahí están las esperanzas que te deja pese a todas las cosas que ocurren en su trama, y eso, en un libro ,a l igual que la música, es fundamental para ser felices.

Autor: Wilmer Urrelo

Publicación: Matutino La Prensa. 2/01/11