EL NIÑO DE MIEL

Angélica Guzmán es la autora de una obra con contenido social sobre los niños que trabajan en las calles de Santa Cruz.
El argumento de la obra, gira alrededor de la vida de Marco, gerente de una fábrica de dulces, quien inicia una retrospectiva de su vida luego de encontrarse con un niño que vende dulces en una esquina donde hace mucho tiempo él hacia lo mismo.
La tragedia que le ocurrió en su niñez, ser un niño de la calle, no desea que se repita en su hijo y por ello se acerca a éste para estrechar el vínculo paterno.
El día en que él pasa por la rotonda del Cristo en Santa Cruz y encuentra a un grupo de niños vendiendo dulces, empieza el argumento. Desde los diez años, había sido el sostén de su familia ante la ausencia del padre, al que lo recuerda dando órdenes o embriagándose.
En cambio, la relación con su madre es muy estrecha y la reconoce como un ejemplo de amor a la familia. Ella confecciona los dulces de miel que él vende en las calles. El color de sus ojos también tiene relación con el color de la miel.
Cuando está en la calle, puede ver la diferencia de los niños que pasan en sus autos y, en contraste, la situación del grupo que está vendiendo los dulces. Esto le duele mucho.
La cotidianidad en su barrio, el Plan 3.000, como un lugar de escasez, y la descripción del hambre que se agudiza en muchos momentos, se convierten en un dolor no sólo sicológico, sino también físico.
La obra denuncia la indiferencia, el maltrato y la marginación a los que están sometidos niños y niñas que se ven forzados a salir de su casa, para ganar el pan de cada día. También se alerta la presencia de la policía, persiguiendo a los niños como si fueran delincuentes.
Dentro de la obra, está el desarrollo del sueño del niño, al que se le dedican siete capítulos. Marco tiene un sueño que continúa noche tras noche. Primero está en una playa y luego convertido en pez. La madre le dice que no crea en sueños, pero estos se repiten y continúan una extraña historia en la que unos piratas lo raptan y lo llevan en un barco sin rumbo. Finalmente despierta y vuelve a su vida de vendedor de dulces.
La novela El niño de miel tiene un muy buen comienzo con la historia de un niño de la calle; sin embargo, el sueño que tiene el niño durante la novela interrumpe la historia y se trata de un sueño muy complejo y con muchos detalles que nos distrae del problema central de la novela.
Angélica hace una importante contribución sobre el tema “niños de la calle” tan delicado en el mundo infantil. Luego de leer la obra no podremos permanecer indiferentes a esta tragedia que padecen muchos niños y niñas en Bolivia.

Autor: Liliana De la Quintana

Publicación: En el libro "Los Recomendados: una década de LIteratura Infantil y Juvenil boliviana 2000-2010" de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil

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