EN "EL REVÉS DEL CUENTO" SE MIRA LOS CUENTOS DE HADAS POR DENTRO

Entrevista en  “La Prensa”. La Paz, 15/05/08


¿De qué trata El revés del cuento?

El revés del cuento es una novela corta en la que Maya, una gran lectora de cuentos de hadas, descubre sobre su mesa de noche dos personajes de papel que no sabe de dónde salieron. Su hermano Lucas, fanático de los superhéroes, decide ayudar a Maya en la investigación sobre la procedencia de las dos misteriosas figuras. Los dos hermanos se enfrascan en una aventura de misterio y fantasía alrededor de un príncipe y una princesa de cuentos.
 
¿Se basa en temas históricos o tradiciones bolivianas como anteriores, o más bien es similar al último Trapizonda que trata sobre tecnología y videojuegos?

Este libro sale totalmente del esquema de los anteriores. Deja de ser un libro de investigación histórica y patrimonio cultural para convertirse en una novela que discute los valores de los cuentos de hadas y las historietas de los superhéroes desde el punto de vista de dos niños que defienden, cada cual, su lectura preferida.

¿Cómo fue el proceso creativo de este libro. En cuanto tiempo lo hiciste, cómo fue el trabajo de investigación... cómo se te ocurrió la temática.. etc?

Este libro me llevó unos seis meses de trabajo. En cuanto a la investigación, trabaja la estructura de los cuentos de hadas, sus elementos narrativos, la magia y personajes que hay en ellos. Por otro lado, contrapone a los superhéroes y villanos con sus características actuales que atrapan a gran parte de los niños de hoy. La temática nació en base a las conversaciones de los niños de mi clase: sus gustos, sus intereses, sus juegos. A partir de esa temática realicé dos proyectos de aula en el colegio, el primero sobre cuentos de hadas y el segundo sobre superhéroes y me llamó la atención cómo los chicos se posesionaron de los personajes de ambos proyectos. En sí, la idea de este libro nació de ese trabajo, hace un par de años.

¿Quien hizo el trabajo gráfico de El revés del cuento? ¿Cuán importantes son para ti las ilustraciones en tus libros y hasta donde influyes en los dibujantes?

Son doce capítulos, cada uno con una ilustración realizada por mi hermana, la artista Guiomar Mesa. La tapa también la diagramó Guiomar en base a una de las ilustraciones. Creo que la parte gráfica es fundamental en los libros de literatura infantil porque estimula al niño en su lectura. Si bien al leer dejamos volar la imaginación, las imágenes complementan el texto y ayudan a los niños en su interpretación de la obra, pero sobre todo, a aprender a leer una imagen en base a un argumento.

¿Qué aspectos comunes y diferentes tiene esta obra con relación a tus anteriores?

Diría que está alejada de la investigación histórica y cultural. En parte es autobiográfica, ya que me identifico con la protagonista, pues fui una gran lectora de los cuentos de hadas (y lo sigo siendo). Va al rescate de otros cuentos que no son los clásicos como Caperucita, la Cenicienta o Pulgarcito. Esta obra va en busca de tantos cuentos maravillosos que hoy se han dejado de leer como Piel de Asno, El Rey Cuervo, Barba Azul y otros. Por otro lado, al igual que en Trapizonda, me pongo en la situación del niño del siglo XXI e incluyo la tecnología en la obra (laptops, escaners, ondas electromagnéticas) y trabajo la relación cotidiana entre dos hermanos que juegan pero al mismo tiempo discuten, que comparten pero también se distancian.

¿Cómo evalúas a la literatura infantil en el actual contexto del país.. su papel en la educación -tomando en cuenta que varios de tus libros forman parte de la currícula- ; el nivel de comprensión de niños y jóvenes y la cantidad de lectores?

"En Bolivia no se lee" es una muletilla que existe en este país y en muchos otros. El problema es a nivel mundial y yo creo que en Bolivia hay muchísimos colegios, maestros e instituciones que trabajan arduamente para que los niños lean. Hay una gran cantidad de colegios que tienen en su currícula literatura infantil, no solo nacional, sino también internacional. Editoriales como Santillana, Alfaguara, La Hoguera, Plural y Norma se acercan a los colegios a ofrecer las novedades y cada vez son más los colegios que adoptan literatura infantil. En mi época eso no existía y leíamos libros que hoy ya están obsoletos.

En lo que debemos mejorar es en el tipo de literatura que se está haciendo en Bolivia. Creo que los autores tenemos que actualizar los temas y el estilo, conocer lo que se está haciendo en otros países. Para lograr un cambio es importante que las editoriales, Viceministerio de Cultura y otras instituciones estimulen a más autores de literatura infantil y que puedan ayudarlos a publicar sus textos mediante convocatorias a concursos, seminarios de literatura infantil, encuentros con otros autores, ferias infantiles, invitaciones a especialistas del área, etc.

 ¿Recuérdanos cuáles fueron tus anteriores libros, los años de publicación y los galardones que recibieron?

Soy autora de cinco novelas, un libro de cuentos y un libro de mitos indígenas. Con “La pluma de Miguel” obtuve el premio ENKA de Literatura Infantil de Colombia (1998), con “El espejo de los sueños”, el Premio a la mejor ilustración de la Reforma Educativa Boliviana (1999), una mención especial al guión de la película basado en la obra “La portada Mágica” en el VII Festival Iberoamericano de Cine (2004). Con Trapizonda: un video juego para leer” obtuve dos premios internacionales: nominado entre los mejores libros de Literatura Infantil a nivel latinoamericano por el Banco del Libro de Venezuela (abril, 2007) e incluido en la Lista de Honor de Ibby 2008, a premiarse en septiembre de 2008 en Dinamarca. Además soy autora de “La Turquesa y el Sol” (2003), "La flauta de plata" (2005) y “El revés del cuento” (2008) que estará a la venta a partir de la próxima feria del libro de Santa Cruz.

 

Autor: Martín Zelaya

Publicación: Entrevista en "La Prensa". La Paz, 15/05/08