
MANUELITA EN LAS NUBES
Y LA LECTURA DE SUS IMÁGENES
Isabel Mesa
31 Julio, 2021
El cuento infantil pedagógico con un mensaje moralizante deja de ser una opción en el siglo XXI para convertirse en una experiencia que marca en el niño una vivencia inolvidable. Es decir, que la lectura de un libro debe dejar una huella significativa en el lector; algo que lo impacte y que lo emocione. Definitivamente, la literatura destinada a los niños pequeños tiene características singulares y hay autores que se especializan en estas edades. Es importante elegir para estos niños un texto de calidad literaria, que hable de los problemas cotidianos de los más pequeños, de sus mundos y de sus fantasías; pero, al mismo tiempo, es importante que esos textos cuenten con bellas ilustraciones.
El libro dedicado a los más pequeños tiene que llevar ilustraciones que acompañen la historia que se está narrando. La imagen es vital en este tipo de publicaciones, ya que es lo primero que percibe un niño que todavía no ha aprendido a leer; por ello, es una herramienta indispensable de la que se sirve el creador de cuentos para dar sentido al mundo que el niño todavía no conoce. En los libros ilustrados, primero se crea el texto y luego las ilustraciones, que pareciera que cumplen únicamente una función estética: embellecer y ambientar la lectura. Sin embargo, la tarea del ilustrador es compleja y llena de responsabilidad. El ilustrador debe cumplir dos objetivos: el de comunicar y el de dejar huella en la conciencia del niño. Además, las imágenes incluso alivianan el texto porque la visión de una escena ahorra descripciones de personajes y de contexto.
Manuelita en las nubes, primer libro de Cristina Wayar cuenta la historia de una niña pequeña que se olvida de todo lo que pasa a su alrededor porque siempre está en otro mundo. Los profesores están preocupados por esta situación porque deben interrumpir la clase constantemente para tratar de que concentre su atención en lo que le enseñan. La madre, desesperada por tanta crítica y rechazo a su hija, decide ayudar a su hija desmemoriada. Escribe una receta inventada por ella y obtiene del farmacéutico unas pesas con correas que las ata a los pies de Manuela con el fin de mantenerla en tierra. Sin embargo, el remedio causa un terrible cambio en la personalidad de Manuela hasta que la madre decide aceptarla como es y compartir con ella su mundo en las nubes.
Las imágenes de Manuelita en las nubes mantienen una misma gama de colores en las que el fondo verde agua y el violeta son los que delimitan el contexto en el que se mueve la protagonista. A este contexto se suman colores pasteles como el rosa, el celeste y el amarillo que permiten que el lector se centre en los personajes de la historia quienes llevan fuerza en sus colores. Los personajes, siempre en primer plano tienen colores intensos.
Las ilustraciones son sencillas en su concepción, pero invitan al lector a detenerse en cada una de ellas porque comunican situaciones jocosas y, además, muestran situaciones que no se explican en el texto.
¿Cómo está inserto el humor en las ilustraciones? Cuando el artista toma expresiones del texto que plasma en la imagen de manera literal, lo que provoca la creación de escenas que no pueden ser reales bajo ningún punto de vista. Veamos algunos ejemplos:
…“era terrible que (Manuelita) anduviera tan en las nubes, con la cabeza llena de pájaros” y Manuelita está a echada a la altura del cielo falso de su casa, precisamente sobre una nube –que increíblemente sostiene el peso de su cuerpo– y sobre su cabeza tiene tres patos.
O esta otra expresión:
“Cuando Manuelita estaba en las nubes, la clase de lenguaje se llena de nubes y todos los chicos se quieren subir en ellas”. Efectivamente, detrás del profesor de lenguaje que reprende a Manuelita en primer plano, hay una serie de nubes disponibles a las que los alumnos se van subiendo mientras la clase ha quedado interrumpida.
Esta imagen es tal vez las más simpática:
“Las críticas sobre su hija llovían continuamente y el paraguas azul ya no era suficiente para protegerla”. La madre lleva un enorme paraguas azul con el que se cubree ella y también a Manuelita. Sobre el paraguas hay, literalmente, una serie de bocas y ojos críticos que caen como una lluvia en la que también los rayos están presentes. Y en “Para que la niña ande con los pies sobre la tierra” implica ponerle a Manuela un par de pesas de acero con correas a los tobillos que parecen zapatos. O en la escena en que la madre de Manuela alisa con una plancha la personalidad de la hija que estaba echa un guiñapo gracias a que estaba muy apegada a la tierra y sin poder volar. La niña esta acostada sobre una mesa de planchar.
Las ilustraciones también explican muchas cosas que no están en el texto como que los amigos de Manuela le gritan desde las ventanas del autobús para apurarla y que todos lleguen a tiempo a la escuela, la mochila olvidada, el enojo de los profesores, la paciencia de la madre. Detalles hermosos son animales irreales como los peces voladores con cara de gato que nunca se citan en la historia, pero que están constantemente al lado de Manuela.
Finalmente, también debemos echar una mirada a las guardas del libro. Estas representan a las protagonistas, Manuela y la madre. La primera guarda representa a la madre porque tiene el diseño de la tela de su vestido. La guarda de en frente representa a la hija y muestra el pensamiento de Manuela, lleno de números que a la vez son animales; pensamiento que los adultos no aceptamos dentro de nuestra realidad, pero que en ese momento es la realidad de Manuela.
Este es el caso de Manuelita en las nubes, libro de Cristina Wayar, del que voy a referirme desde la perspectiva de la imagen. Por lo tanto, tengo que referirme al ilustrador Pablo Gozalves, escritor, artista visual y realizador audiovisual. Estudió artes plásticas y literatura latinoamericana lo que le da el conocimiento ideal para combinar su arte con el texto de Cristina. No siempre los autores pedimos imágenes específicas a nuestros ilustradores, algunos confiamos en que una mirada distinta sobre el texto crea imágenes sorprendentes que nunca habríamos concebido de esa manera.
Las imágenes de Manuelita en las nubes mantienen una misma gama de colores en las que el fondo verde agua y el violeta son los que delimitan el contexto en el que se mueve la protagonista. A este contexto se suman colores pasteles como el rosa, el celeste y el amarillo que permiten que el lector se centre en los personajes de la historia quienes llevan fuerza en sus colores. Los personajes, siempre en primer plano tienen colores intensos.
Las ilustraciones son sencillas en su concepción, pero invitan al lector a detenerse en cada una de ellas porque comunican situaciones jocosas y, además, muestran situaciones que no se explican en el texto.
¿Cómo está inserto el humor en las ilustraciones? Cuando el artista toma expresiones del texto que plasma en la imagen de manera literal, lo que provoca la creación de escenas que no pueden ser reales bajo ningún punto de vista. Veamos algunos ejemplos:
…“era terrible que (Manuelita) anduviera tan en las nubes, con la cabeza llena de pájaros” y Manuelita está a echada a la altura del cielo falso de su casa, precisamente sobre una nube –que increíblemente sostiene el peso de su cuerpo– y sobre su cabeza tiene tres patos.
O esta otra expresión:
“Cuando Manuelita estaba en las nubes, la clase de lenguaje se llena de nubes y todos los chicos se quieren subir en ellas”. Efectivamente, detrás del profesor de lenguaje que reprende a Manuelita en primer plano, hay una serie de nubes disponibles a las que los alumnos se van subiendo mientras la clase ha quedado interrumpida.
Esta imagen es tal vez las más simpática:
“Las críticas sobre su hija llovían continuamente y el paraguas azul ya no era suficiente para protegerla”. La madre lleva un enorme paraguas azul con el que se cubree ella y también a Manuelita. Sobre el paraguas hay, literalmente, una serie de bocas y ojos críticos que caen como una lluvia en la que también los rayos están presentes. Y en “Para que la niña ande con los pies sobre la tierra” implica ponerle a Manuela un par de pesas de acero con correas a los tobillos que parecen zapatos. O en la escena en que la madre de Manuela alisa con una plancha la personalidad de la hija que estaba echa un guiñapo gracias a que estaba muy apegada a la tierra y sin poder volar. La niña esta acostada sobre una mesa de planchar.
Las ilustraciones también explican muchas cosas que no están en el texto como que los amigos de Manuela le gritan desde las ventanas del autobús para apurarla y que todos lleguen a tiempo a la escuela, la mochila olvidada, el enojo de los profesores, la paciencia de la madre. Detalles hermosos son animales irreales como los peces voladores con cara de gato que nunca se citan en la historia, pero que están constantemente al lado de Manuela.
Finalmente, también debemos echar una mirada a las guardas del libro. Estas representan a las protagonistas, Manuela y la madre. La primera guarda representa a la madre porque tiene el diseño de la tela de su vestido. La guarda de en frente representa a la hija y muestra el pensamiento de Manuela, lleno de números que a la vez son animales; pensamiento que los adultos no aceptamos dentro de nuestra realidad, pero que en ese momento es la realidad de Manuela.
Como dije al principio, es importante elegir para los niños textos de calidad literaria, que hablen de los problemas cotidianos de los más pequeños, de sus mundos y de sus fantasías; pero, al mismo tiempo, es importante que esos textos cuenten con bellas ilustraciones. Este es el caso de Manuelita en las nubes.
Autor: Isabel Mesa Gisbert
Publicación: Julio, 2021