Reparaciones

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Reparaciones

Claudia Adriázola Arze

 

 

Isabel Mesa

Abril, 2026

Claudia Adriázola nos sorprende esta vez con un cuento que fue ganador en la categoría 6-8 años dentro del Plan Lector EDEBE, México 2024.

Es una historia muy tierna sobre la relación entre Vicente y su abuelo Demetrio. El pequeño ha sufrido una caída y tiene una herida en la rodilla que el abuelo cura con paciencia y cariño; sin embargo, el problema mayor es que el pantalón ya no sirve porque tiene un tremendo agujero en la rodilla y al niño no se le ocurre mejor idea que botarlo a la basura.

En esta parte, la autora hace una simpática analogía entre la vejez de Demetrio y la rotura del pantalón.

 

Por lo general, se pasaba el tiempo afuera, sentado en su silla sobre la vereda, observando los días pasar. Se sentía a veces como una vieja pieza de ropa que había pasado de moda y a la que le habían comenzado a aparecer algunos agujeritos. Así ya nadie lo querría (Pág. 10).

 

Es por eso que la mente del abuelo no concibe que alguna prenda se tire a la basura si ésta puede arreglarse, por lo tanto, se pone manos a la obra y con el costurero de su difunta esposa, que guarda en el fondo del ropero, decide poner un par de parches al pantalón verde. Es muy linda la descripción que hace la autora del costurero de la abuela, pues es un objeto que Demetrio cuida como un tesoro y que sería difícil de encontrar el día de hoy.

 

El costurero no era una lata de galletas adaptada para guardar hilos, agujas y botones. No, el costurero de la abuela era un costurero de verdad, con tapiz de terciopelo rojo, compartimientos que se desplegaban al abrir la tapa, postecitos para colocar los hilos, alfiletero y todo (Pág. 12).

 

Entonces, usando el costurero de la abuela, Demetrio coloca un par de parches de cuero color marrón en el pantalón verde de su nieto. Cuando Vicente ve el pantalón sobre su cama, no le queda otra que ponérselo para ir al colegio. Sabía que todos en el colegio se le iban a reír y a burlar, pero él no quería herir los sentimientos de su abuelo así que armándose de valor se pone el pantalón y se va al colegio.

La parte más entretenida del cuento son las situaciones por las que Vicente tiene que pasar durante toda la mañana en el colegio para ocultar los parches del pantalón. Una de estas situaciones sucede al sentarse al lado de su compañera Francisca.

 

Francisca, que se sentaba al lado de Vicente, comenzó a darse cuenta de que su amigo estaba estático y seguía sentado tieso, con la mochila en la espalda y las manos cubriendo sus rodillas.

Se le quedó mirando unos segundos, con la cabeza ladeada como hacen los loros. El chico la miró de reojo primero y luego giró la cabeza hacia ella, hasta que sus ojos se encontraron.

 

  • ¿Estás bien? –le susurró ella.

El asintió y le sonrió un poquito, pero ni loco quitaba las manos de las rodillas.

 

Vicente pasa una mañana de terror en el colegio intentando ocultar los parches marrones de su pantalón, pero es muy difícil ocultar el sol con un dedo.

Si bien el cuento de Claudia Adriázola es un cuento actual, al mismo tiempo nos traslada al pasado y nos muestra la misma situación, pero desde dos perspectivas distintas. La del abuelo, que vivió el tiempo en el que las prendas de vestir se reutilizaban, las medias se zurcían y los zapatos iban al zapatero. Dentro de la casa del abuelo también está el ropero, la máquina de coser y el costurero de la abuela, remanentes de años pasados. Y luego está la perspectiva de Vicente, la del mundo actual, en el que todo se desecha, se tira, y se vuelve a comprar; un tiempo en el que los arreglos no son necesarios, al contrario, son una pérdida de tiempo. Dentro de ambas perspectivas, la autora busca engarzar ambos mundos con sus pros y sus contras.

Las ilustraciones del libro fueron realizadas por el ilustrador mexicano Juan José Calsa; son de página entera y a todo color. Hay que destacar un detalle artístico en la parte superior de cada página, en la que a manera de friso están los dibujos de los objetos del costurero de la abuela: hilos, agujas, alfiletero, dedal y máquina de coser.

Esta colección del Plan Lector de Edebé (Tucán azul) resalta con distintos colores algunas frases que forman parte de valores de la vida diaria como la empatía, el optimismo, la amistad, la equidad, la solidaridad, el amor, la alegría o la gratitud. De esa manera, muchas de las páginas tienen coloreadas partes del texto.

Finaliza el libro con una breve biografía tanto de la autora como del ilustrador.

Reparaciones es un lindo cuento, muy bien narrado, que le permite al lector introducirse en el  pasado y conocer el mundo en el que vivieron los abuelos para comprenderlos mejor.

Autor: Isabel Mesa Gisbert

Publicación: Blog ABLIJ. mayo 2026

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