VELIA CALVIMONTES SALINAS Y SU IMPECABLE NARRATIVA

GRACIELA P. DE BALBASTRO

Si la Literatura Infantil y Juvenil (la LIJ, para sus amigos) girara a buen ritmo por todo el planeta y lograra tener tanta prensa como la Influenza AH1N1, yo no estaría necesitando presentarles a ustedes a Velia Calvimontes, porque demasiado currículo tiene como para que cada lector, cada docente, cada niño, cada padre que busca un libro para regalar, no la nombre o no elija un libro de los tantos que ha publicado. Pero somos los adultos los que nos ponemos barbijo para la literatura infantil y no permitimos que su amoroso y saludable virus nos contagie unas enormes ganas de leer. Así que permitiré que sea Víctor Montoya, compatriota de Velia e indiscutible experto en literatura infantil y juvenil (conocido de ustedes por otros artículos aparecidos en El Mangrullo), el que abra la puerta para permitir entrar a esta página la figura de Velia:

 

"Velia Calvimontes Salinas (Cochabamba, Bolivia, 1935). Escritora y profesora de idiomas. Figura destacada de la narrativa infantil y juvenil. Debutó con su libro Y el mundo sigue girando... (1975). Obtuvo premios nacionales e internacionales. Entre sus obras destacan: Abre la tapa y destapa un cuento (1991), La ronda de los niños (1991), El uniforme (1993), Amigo de papel (1995), Lágrimas y risas (1995), Cuentos de la vida (1997), En busca de hogar (2002), Sabor a Navidad (2005), Nueve noches y un día (2007), El niño de la pérgola (2007) y la serie de libros sobre Babirusa que, desde el año en que empezó a publicarse (1993), se ha convertido en una referente de la literatura infantil boliviana, como Papelucho, la clásica obra de Marcela Paz, es un referente del cuento infantil chileno.(1)

 

Como soy la feliz poseedora de Babirusa montada en la escoba de una brujita y Babirusa En Nolocreas y Otros Cuentos, trasmitiré en estas líneas algo de lo leído: Babirusa montada en la escoba de una brujita: Ilustraciones de Rosario Moyano A. Ediciones AILEV. Cuentos: Brujita Brusibú; El Duende Simón; El Niño y el Dragón; El Mago Triquifinsinfin. En el primer cuento (el que he elegido para este artículo) la autora narra las desventuras de Brusibú, una brujita que reniega de su destino de bruja y de la fealdad que la caracteriza. Nació bruja y su vida transcurre en el malvado mundo de sus congéneres, al que el personaje se resiste. Entonces toma la decisión de su vida. Abandona el mundo brujeril, tira el sombrero picudo, se despide de la escoba y encara una vida nueva. Nada fácil en sus comienzos, sola y fea debe ingeniárselas para hacerse de otra existencia. Y el primer paso es remendar una mariposa, para que con sus bellas alas la ayude a trasladarse. Brusibú comienza a hacer el bien, encuentra su camino y resulta que cada buena acción la va transformando, la va embelleciendo. Narrado con lenguaje ágil, tiene además para nosotros el encanto de traernos palabras que no son de nuestro diario vocabulario, jalar, por ejemplo. Y maneja meritoriamente aquello de la moraleja en los cuentos. Inteligentemente este cuento la tiene, pero no expresa, sino tácita, al pequeño lector le quedará el convencimiento de que cada uno puede ser artífice de su propio destino. Lo que me recuerda al impagable Bruno Bettelheim cuando escribió que los cuentos de hadas (aunque el que nos ocupa sea de brujas) enseñan que "la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana, pero si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose, al fin,

victorioso." (2).

 

Babirusa En Nolocreas y Otros Cuentos: Ilustraciones de Marcela H. Salazar.

Ediciones Ailev. Cochabamba, Bolivia, 2004 En este libro la autora nos presenta nueve cuentos, en los que aborda con conocimiento de causa y sin tapujos las más diferentes temáticas. El índice agrupa a En Nolocreas; El Sombrero Caprichoso; El más peligroso; Patifú y Patiloca; Anita y el huevo; El Monstruo; Fernando Detective; Las Joyas de la Abuela; Índice y pulgar con sexto sentido. El más peligroso comienza con una descripción que habla de la formación poética de la autora: "Noche de plenilunio. La selva estaba bañada por una plácida claridad, la amalgama de la fragancia de las flores silvestres y el tenue olor de la humedad, prestaba al entorno un ambiente de belleza singular; en ese momento parecía que hasta la brisa se había dormido". Pero es una paz engañosa. Pronto irán presentándose los personajes, cada uno arrastrando consigo el riesgo del diario vivir: la pájara que es acechada por la comadreja, la comadreja que se queja del peligro que significan para ella los lobos, el lobo que se defiende de la acusación señalando que más peligroso son los leopardos, las panteras, los leones. Un león encara a los quejosos y les señala que el más peligroso es el tigre. Y entonces toda la selva se estremece cuando el inmenso felino rayado, despidiendo olor a sangre fresca, irrumpe en el concierto. Alcanza a ver una gacela que parecía dormida y se lanza sobre ella. Ambos caen a un hoyo profundo, trampa bien disimulada y preparada por los cazadores. Entonces el tigre grita alertando: "Huyan, huyan, que ha llegado el hombre que es el más peligroso". Resumida síntesis de este cuento que toma como tema la relación del hombre con la naturaleza, pero aspirando a que esta sea un medio sustentable. La estructura se enhebra al comienzo por ilación, por la aparición de los animales según el orden que ocupan en la cadena alimenticia. Relato de denuncia pues bien lo señala el león: "Yo mato para comer". Y la trampa en la que cae el tigre fue preparada para la venta del ejemplar. En forma amena, llevadera, Celia Calvimontes navega con buenos vientos por esta prosa narrativa, agradable de leer para grandes y chicos.

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(1) Fuente: www.ecdotica.com por gentileza de Víctor Montoya

(2) Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim, Ed. Crítica

Autor: Graciela Pacheco de Balbastro

Publicación: Revista Virtual "El Mangrullo" No. 10, Sept. 2009